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domingo, 21 de junio de 2015

    La impulsividad se define como la tendencia a actuar sin pensar. En esta predomina la baja tolerancia al estrés y la frustración, la falta de control de impulsos, y los comportamientos agresivos, que pueden poner en riesgo al individuo que puede llegar a ser asociado a actos delictivos. Una persona impulsiva puede calificarse como imprudente, arriesgada, poco reflexiva, insensata, natural, inconsciente, rápida e irresponsable.

Esta puede ser genética o por déficit de serotonina y es considerada una de las características más predominantes en síndromes psicopatológicos

 La impulsividad puede estar presente con las siguientes características:

  • Actúa sin pensar.
  • Siempre busca vivir experiencias arriesgadas.
  • Baja tolerancia al aburrimiento y la frustración.
  • Desorganizado.
  • Olvidadizo.
  • Impuntual.
  • Inconstante.
  • Actúa de manera inapropiada generando problemas.
  • Impaciente.
  • Es creativo pero siempre presenta las cosas sin perfeccionarlas demasiado.
  • Mal perdedor.
  • Suelen interrumpir.
  • Poco autocontrol.
  • Negativos.
  • Desobedientes

 A continuacion una reflexion:

"Había una vez una tortuga llamada “Tortuguita” que tenia 6 años y no le gustaba mucho ir al colegio, porque pasaban muchas cosas que le hacían enfadarse mucho, gritar, patalear y pelearse con los demás. Sólo quería dibujar  y pintar. No quería colaborar con nadie. Todos los días tenía problemas con los compañeros, con la profesora…y después se sentía muy mal y triste.

Un día encontró a una tortuga mayor  que quería ayudarla y le dijo:

-“Te contaré un secreto”

– ¿Cuál?- preguntó Tortuguita.

-Tú llevas encima de ti la solución a tus peleas, insultos, líos, gritos y rabietas.

-pero, ¿qué es?, insistió Tortuguita.

-Es tu caparazón –respondió la vieja tortuga - Puedes esconderte dentro de él cada vez que vayas a enfadarte, gritar, molestar, insultar, pelearte,… Y dentro de tu concha te sentirás a gusto y tranquila.

-¿Y cómo se hace? – preguntó de nuevo Tortuguita.

-Encoge los brazos, las piernas y la cabeza y apriétalas contra tu cuerpo Cierra los ojos y piensa: Estoy más tranquila, no voy a pelearme, no voy a molestar a nadie

A continuación Tortuguita practicó un poco y la tortuga mayor le dijo:

-¡Muy bien! Lo has hecho muy bien. Hazlo así cuando vayas a la escuela.

Al día siguiente Tortuguita se fue al colegio y en un momento de la mañana empezó a enfadarse porque un compañero le había dicho una cosa y antes de chillar, patalear, insultar, pensó: He de poner en práctica lo que me dijo la tortuga mayor: meterme en el caparazón. Así lo hizo y no hubo ninguna pelea, ninguna rabieta, ningún grito.

La profesora y los demás compañeros la felicitaron. Tortuguita estaba muy contenta. Siguió haciendo lo mismo cada vez que pensaba que iba a portarse mal y la clase estuvo muy a gusto con ella."


 -El cuento de la tortuga: una técnica de autocontrol para niños

 Cuando una persona impulsiva se siente provocada, actúa de manera casi inmediata con cólera y  agresividad, suele insultar, ofender o romper cosas por lo general. Después de esta reacción se sienten indignados, con autoestima baja, apenados, por lo que han hecho. 


 Resumiendo, para detectar la impulsividad podemos confirmarlo basandonos en tres conceptos básicos que se entrelazan en la comprensión del comportamiento impulsivo:

 El primero es actuar sin pensar, en segundo lugar, la velocidad incrementada en la respuesta y por ultimo la impaciencia. 


Lo mejor que se puede hacer para no dejarse llevar por nuestros impulsos es tomar el control de nuestros actos, centrarnos en analizar la situacion o el momento que lo genera, respirar, pensar en algo agradable y alejarse del factor desencadenante hasta calmarnos.


"La impulsividad, nos hace cometer errores y tomar decisiones absurdas. Bajemos la velocidad y enfriemos la mente. La base para que controles tu impulsividad es la empatía, ¿te gustaría que alguien te dijera las cosas de la forma en que tú se las dices a otros?" - Walter Riso

sábado, 6 de junio de 2015


No había en el pueblo peor trabajo que ser portero del prostíbulo. 

¿Pero qué otra cosa podría hacer aquel hombre? 

El hecho es que nunca había aprendido como leer ni escribir, no tenía ninguna otra actividad u ocupación. 

Un día, entró como gerente del burdel un joven lleno de ideas, creativo y emprendedor, que decidió modernizar el lugar. Hizo cambios y llamó a los empleados para dar las nuevas instrucciones.
Al portero le dijo:

-A partir de hoy, usted, además de estar en la entrada, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y sus comentarios y quejas sobre los servicios. 

–Yo adoraría hacer eso, señor, balbuceó. - Pero no sé leer ni escribir.

- ¡Ah! ¡Cuanto lo siento! Pero si es así, ya no puede seguir trabajando aquí.

- Pero sr, no puede despedirme, he trabajado en esto mi vida entera, no sé hacer otra cosa.

- Mire, lo entiendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le daremos una buena indemnización y espero que encuentre algo que hacer. Lo siento y que tenga suerte.

Dicho esto, se dio la vuelta y se fue. El portero se sentía como si el mundo se le derrumbara. ¿Qué hacer? Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía alguna silla o una mesa, él las arreglaba, con esmero y cariño. Pensó que esto podría ser una buena ocupación para conseguir un trabajo. Pero sólo contaba con algunos clavos oxidados y una pinza mal cuidada. Usaría el dinero de la indemnización para comprar una caja completa de herramientas.

En el pueblo no había casa de herramientas, debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano para comprar. Y así lo hizo.
A su regreso, un vecino llamó a su puerta: 

- Vengo a preguntar si tiene un martillo para prestarme. 

- Sí, acabo de comprarlo, pero lo necesito para trabajar, ya que... 

- Bueno, pero yo se lo devolveré mañana muy temprano.

- Si es así, está bien.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino llamó a la puerta y dijo:

- Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?

- No, lo necesito para trabajar y además, la ferretería más cercana está a un viaje de dos días, en mula.

- Vamos a hacer un trato - dijo el vecino. -Le pagaré los días de ida y vuelta, más el precio del martillo, ya que está sin trabajo en este momento. ¿Qué piensa?

Realmente, esto le daría trabajo por dos días más. Acepto. Volvió a montar su mula y viajó.

A su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su hogar.

- Hola, vecino. Usted vendió un martillo a nuestro amigo.  Necesito algunas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus días de viaje y una pequeña ganancia mas para que me las compre, porque yo no tengo tiempo para viajar para hacer las compras. ¿Qué piensa?

El ex portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Pagó y se fue. Y nuestro amigo guardó las palabras que escuchaba: " No tengo tiempo para viajar a hacer las compras”. Si esto es así, muchos requerirán de él para viajar y traer herramientas.

En el próximo viaje, arriesgó un poco más de dinero, trayendo más herramientas de las que había vendido. De hecho, podría economizar un poco de tiempo en los viajes. La noticia comenzó a esparcirse por el pueblo y muchos, queriendo economizar el viaje, hacían encomiendas. Ahora, como vendedor de herramientas, una vez por semana viajaba y traía lo que necesitaban sus clientes.

Con el tiempo, alquiló un galpón para almacenar las herramientas y unos meses más tarde, se compró una vitrina y un escaparate y transformó el galpón en la primera ferretería en el pueblo. Todos estaban contentos y compraban allí. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban los pedidos. Él era un buen revendedor. Con el tiempo, la gente de los pueblos cercanos preferían comprar en la ferretería, que tener que gastar días en viajes.

Un día se acordó de un amigo suyo que era tornero y herrero y pensó que él podría fabricar las cabezas de los martillos. Y entonces, por qué no, los destornilladores, los pinzas, los cortadores, etc. ...Y después estaban los clavos y los tornillos...

En pocos años, se convirtió, con su trabajo, en un fabricante de herramientas rico y próspero. Un día decidió donar una escuela al pueblo. En ella, además de la lectura y la escritura, los niños aprendían algún oficio.

En el día de la inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:

- Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos que nos conceda el honor de poner su firma en la primera página del libro de actas de esta nueva escuela.

- El honor sería mío, dijo el hombre. Sería una cosa que me daría mucho gusto, firmar ese libro, pero no sé leer ni escribir, soy analfabeta.

- ¿Usted? Dijo incrédulo el alcalde. ¿Construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? ¡Esto es increíble! Y le preguntó:

- ¿Qué hubiera sido de usted si supiese leer y escribir?

- Eso lo puedo contestar, el hombre dijo con calma: - Si yo supiese leer y escribir... seguiría siendo el PORTERO DEL PROSTÍBULO.

Esta historia es verdadera, y se refiere a un gran industrial llamado ... Valentín Tramontina, fundador de Industrias Tramontina, que hoy cuenta con 10 fábricas, 5.500 empleados, produce 24 millones de unidades varias al mes y exporta bajo su propia marca a más de 120 países - es la única empresa brasileña en esta condición. La ciudad que se menciona es Carlos Barbosa, y está en el interior de Rio Grande do Sul.

Por lo general, las oportunidades son vistas como adversidades. Las adversidades pueden ser bendiciones. Las crisis están llenas de oportunidades. Si alguien le bloquea la puerta, no gaste energía en la confrontación, busque las ventanas. Recuerde la sabiduría del agua: "El agua nunca discute con sus obstáculos, sino que los rodea”. Que su vida sea llena de victorias, no importa si son grandes o pequeñas, lo importante es celebrar cada una de ellas.

-(autor desconocido)

Todo pasa por una razon, no te mortifiques porque  no resulten como querias, siempre hay una opcion que puede ser incluso mejor a la que imaginaste. Todo se puede, lo que te propongas a hacer se realizara, solo tienes que ser perseverante con tus metas; siempre ser positivo y no tener miedo a lo desconocido. No por temor a intentar vas a dejar de lado tus sueños. Asi que adelante! tu puedes! recuerda TU VALES MAS DE LO QUE CREES
 Se feliz! Atrevete!

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