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domingo, 20 de septiembre de 2015

¿Cuando te das cuenta que una relación se ha roto? A continuación una reflexión que te ayudara con la interrogante.

Había un vez una princesa, que quería elegir un novio que sea digno de ella, que la ame verdaderamente. Por lo tanto, puso una condición. Elegiría al novio entre todos aquellos que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro que separaba su habitación en el palacio, del exterior, sin separarse ni una sola vez. Así que el 1 de Enero se presentarón algunos cientos o centenares de pretendientes a la corona real, pero claro. Al primer frió la mitad se fué, cuando empezaron los calores se fué la mitad de la otra mitad, cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida la mitad de la mitad de la mitad también se fué. Pero finalmente, cuando comenzó diciembre y regresaron los fríos había quedado solamente un jóven. Todos los demás se habían marchado, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente uno, que había adorado a la princesa desde siempre estaba allí. Anclado a esa pared, esperando pacientemente que fueran los 365 días. La princesa, que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho se quedaba y se quedaba, empezó a mirarlo con ojos de ‘este joven quizás, me quiera de verdad’.

Lo había espiado en octubre, pasando frente a él en noviembre, y en diciembre, disfrazada de campesina le había dejado un poco de agua y comida. Lo había visto a los ojos, dándose cuenta ahí de su mirada sincera. Tiempo después, le dijo al rey:

“Padre, creo qué finalmente vas a tener un casamiento, qué finalmente vas a tener nietos. Este hombre, es el hombre que de verdad me quiere”.

El rey se había puesto contento, comenzando con todos los preparativos para la boda real. Haciéndole saber al muchacho, por medio de la guardia oficial, que el primero de Enero al cumplirse los 365 días lo esperaba en el palacio porque quería hablar con él. Todo estaba preparado, el pueblo estaba contento, todos esperaban ansiosamente el primero de Enero.

El 31 de Diciembre al llegar la noche, luego de haber pasado 364 noches allí, el jóven se levanto del muro y se fué. No había podido quedarse a cumplir el tiempo reglamentado. Fué hasta su casa y al verlo, su madre le dijo:

“Querías tanto a la princesa, estuviste allí 364 noches y 365 días, y a lo último, te fuiste ¿Qué pasó? ¿No pudiste aguantar un día más?”.

Ante eso, él respondió: “Es que ¿sabes qué Madre?, me enteré que me había visto, que me había elegido y que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo. Pero a pesar de eso, no fué capaz de evitarme una sola noche de dolor. Pudiendo hacerlo, no pudo evitarme una noche de sufrimiento. Alguien que no puede evitarte una noche de dolor, no merece de mi amor…¿verdad mamá?”
“En una relación, cuando te das cuenta, de que pudiéndote evitar una migaja de dolor el otro no lo hace, es porque todo se ha terminado”.
- Jorge Bucay.



 Debemos saber y ser conscientes cuando ya una relación no funciona. Es mejor ahorrarse problemas que experimentarlos y dañarse más. Primero, ante toda relación, activa el amor propio, es el primer paso hacia cualquier tipo de crecimiento psicológico y mejoramiento personal.

Si te quieres y mantienes una buena relación contigo mismo. Puedes determinar cuando esta no esta funcionando con alguien más. y te preguntaras ¿Valgo tan poco para seguir en una relación tóxica?
y ahi sabras, si vale la pena intentarlo un poco más.




"Cuando ya no te quieran, lo sabrás, aunque no te lo digan. Lo sentirás desde lo más profundo del alma, porque la indiferencia jamás pasa desapercibida."
—  Julio Cortazar.

lunes, 14 de septiembre de 2015



Una mujer, con un vestido de algodón barato y su esposo, vestido con un humilde traje, se bajaron del tren en Boston, y caminaron tímidamente sin tener una cita a la oficina de la secretaria del Presidente de la Universidad de Harvard.

La secretaria adivinó en un momento que esos venidos de los bosques, campesinos, no tenían nada que hacer en Harvard.

- Desearíamos ver al presidente -dijo suavemente el hombre.
- El está ocupado, contestó la secretaria.
- Esperaremos, replicó la mujer.

Por horas la secretaria los ignoró, esperando que la pareja finalmente se desanimara y se fuera.
Ellos no lo hicieron, y la secretaria vio aumentar su frustración y finalmente decidió interrumpir al presidente, aunque era una tarea que ella siempre esquivaba.

- Tal vez si usted conversa con ellos por unos minutos, se irán, dijo la secretaria al Presidente de la Universidad.

El hizo una mueca de desagrado, y asintió.

Alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo para ocuparse de gente con vestidos y trajes baratos.

Sin embargo, el presidente, con el ceño adusto ([persona] Que es excesivamente rígido, áspero y desapacible en el trato.)
pero con dignidad, se dirigió con paso arrogante hacia la pareja.
La mujer le dijo:

- Tuvimos un hijo que asistió a Harvard por sólo un año. Él amaba a Harvard. Era feliz aquí.
Pero hace un año, murió en un accidente.
Mi esposo y yo deseamos levantar algo, en alguna parte del campus, que sea en memoria de nuestro hijo.
El presidente no se interesó.

- Señora, dijo ásperamente, no podemos poner una estatua para cada persona que asista a Harvard y fallezca.
Si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementerio.

- Oh no, explicó la mujer rápidamente.
No deseamos erigir una estatua. Pensamos que nos gustaría donar un edificio a Harvard

El presidente entornó sus ojos. Echó una mirada al vestido y al traje barato de la pareja, y entonces exclamó:

¡¡Un edificio!! ¿Tienen alguna remota idea de cuánto cuesta un edificio?
Hemos gastado más de siete millones y medio de dólares en los edificios aquí en Harvard! Por un momento la mujer quedó en silencio.

El presidente estaba feliz. Tal vez se podría deshacer de ellos ahora.

La mujer se volvió a su esposo y dijo suavemente: ¿tan poco cuesta iniciar una universidad? ¿Por qué no iniciamos la nuestra?
Su esposo asintió. El rostro del presidente se oscureció en confusión y desconcierto.

El Sr. Leland Stanford y su esposa se pararon y se fueron, viajando a Palo Alto, California, donde establecieron la universidad que lleva su nombre, la Universidad Stanford, en memoria de un hijo del que Harvard no se interesó.

La universidad 'Leland Stanford Junior' fue inaugurada en 1891, en Palo Alto. 'Junior' porque era en honor al fallecido hijo del rico terrateniente .

Ése fue su 'memorial'. Hoy en día la universidad de Stanford es la número uno del mundo, por arriba de Harvard.
 Fuente: desconocida


"Dejamos de ser humanos en el momento que separamos a los otros por color, nacionalidad, creencias, forma de pensar y vivir. Comenzamos a ser humanos en el momento en que aceptamos al otro con sus diferencias y todo lo que implica estar a su lado. Pero existen quienes jamás entenderán esto y vivirán en guerra todo el tiempo consigo mismos."
—  Ser Humano, Joseph Kapone

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